De los tiempos pasados.





Hoy me vino a la mente la imagen de un niño acostado al lado de su madre, ambos en una pequeña cama individual. Era una noche de otoño y veían en la televisión el programa favorito de ese morro: Tom y Jerry. La caricatura en la tele no era nítida, sino que se distorsionaba por la débil señal de la barata antena en el techo; a veces eran más rayas blancas y negras que dibujos animados.


Su cuarto era sencillo: un cubo con paredes azules y un foco de bombilla que arrojaba una tenue luz amarilla que se reflejaba en la sudorosa frente del chamaco. Hacía calor y ellos no disponían de un ventilador que los refrescara; esos eran lujos para otra gente. 


Él veía con mucha atención a su gato preferido ser golpeado por su ratón preferido, sin darse cuenta que ella lo veía a él, con la mirada más amorosa que nadie pudiese haber presenciado jamás. 


Y sin embargo, la mente de ella se encontraba muy ocupada pensando qué comerían al día siguiente, porque ya no había comida ni tampoco dinero. A pesar de su preocupación, vio que su hijo en verdad disfrutaba de la caricatura; vio que él estaba feliz, sonriendo, riendo. Eso, contra todo pronóstico, la hizo sentir igual de feliz que él, la hizo sentir llena.


Lo abrazó aun más fuerte y ambos terminaron de ver el programa.





Ese niño era yo, y esa madre era mi madre. Hoy recordé lo feliz que fue mi infancia.

Comentarios

Anónimo dijo…
.
Anónimo dijo…
Que horrible es enamorarse. Y más si es como
mi caso, que me enamore de ti sin siquiera conocerte
y mucho menos tu a mi. Que horrible la sensacion de
pensar en lo que puede ser y de pronto volver a la realidad.
Siento mi corazón temblar, siento mi alma desgarrarse una
y otra vez. Quisiera que dios me ayudara a sanar, pero es
injusto que pida algo así, creo que es un castigo que merezco
por ser una mala persona. Como sanas el corazón roto?
Como acelers el tiempo pra no sentir? Como salvo a mi alma
del abismo al que la arrojé sin pensar?
Como le haces para no desear nunca mas? Perdón.
Julian Aguilera dijo…
Debo decir que para poder invocar mi patronus mis pensamientos más felices aún son en la infancia.

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