Noches de invierno.

Sentado en la acera, justo al lado de la calle.
Viendo al cielo, sintiendo el frío.
La luz arde en la farola, y las sombras no paran de acecharme. 

Veo sin parar mi celular, como si esperara que escribieras
Deseando que lo hicieras. 
Y decirme que lo sientes, decirme que me amas. 
Que aunque se que así me mientes, sería más fácil para mi.

Busco en los mensajes archivados, aquellos de días pasados, 
pistas, varias, aunque sea sólo una 
que me hagan creer, emocionar
que indiquen eso que con ansias quisiera confirmar. 

Y me lleno la cabeza, de historias de papel
que son lindas de escuchar, imposibles de alcanzar.

Tan cansado de probar, tan cansado de fallar. 
Tan cansado de saber, que lo que jamás podrá ser, es lo que justo quiero.

Qué curioso es el amor, de que ves mi cara tan callada, sin el hecho de saber la tormenta que hay en mi interior.

Comentarios

Aaron Hernandez dijo…
Este texto es verdaderamente hermoso!! Y cualquiera que haya pasado por una dificultad amorosa se sentirá identificado de inmediato. Gracias por compartir

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